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Honduras, Pinto, y un gol a Costa Rica

Hace poco más de cinco años, la selección nacional de Honduras logro por fin, después de 1982, la tan anhelada clasificación a otra Copa Mundial de Fútbol (Sudáfrica 2010). Costó sangre, sudor, y lágrimas, pero por fin se logró, y la alegría fue inmensa. Y de la mano con ese gozo, contamos también con el ingrediente adicional de que el más enconado rival quedara fuera. Me refiero, por supuesto, a la selección del vecino país de Costa Rica. Ese histórico rival con quien por muchos años hemos permanecido peleando la mayor parte de los boletos a mundiales sub 17, sub 20, mayor, y Olimpiadas. Ese enemigo futbolístico con quien por décadas nos hemos disputado el reinado centroamericano y el tercer lugar de Concacaf, ya sea comparando logros en Copas Uncaf, Copa Oro, Copa América, Mundiales, series particulares, y demás.

El día que Uruguay recibió a Costa Rica de local por el partido definitivo del repechaje rumbo a Sudáfrica, un buen sector de la afición hondureña se ”puso” la camiseta azul celeste y le transfirió todo el apoyo posible al equipo charrúa desde su televisor. El gol del “Loco” Abreu fue celebrado (por muchos) casi con la misma fuerza con la que se gritan los goles de nuestra selección hondureña, y al final existió mucho regocijo con la definitiva eliminación de los ticos de ese mundial. Esa satisfacción paso porque ese día Honduras se acercó a la tricolor en el marcador de participaciones mundialistas, y puso las cosas 2 a 3. Sin embargo y lamentablemente, unos meses después esa felicidad de la clasificación se quedó solo en eso, porque hicimos poco o nada en el mundial. Perdimos dos partidos y empatamos uno, no anotamos ningún gol y caímos eliminados en primera ronda sin muchos rodeos. Tristemente, con el fracaso de la bicolor en Sudáfrica, el país vecino seguía arriba de nosotros. Y no solo en cantidad, también en calidad.

Luego de eso, cuatro años después en Brasil 2014, la selección nacional de Honduras volvió a naufragar en el magno evento futbolístico de la misma manera que en el 2010. No obstante, esta vez el dolor se vio triplicado respecto al del último mundial. Y no porque el fracaso fuese tres veces mayor, sino porque que a la par nuestra teníamos a ese enconado rival costarricense bañándose de gloria. Fuimos testigos de cómo la “sele” tica entro en la historia de los mundiales para siempre al tumbar potencias de la talla de Italia y Uruguay, mientras que nosotros retornábamos a casa con la cabeza gacha, preguntándonos porque ellos sí pudieron y nuestra “H” no. Con esto (si ya de antemano Honduras estaba en desventaja), los ticos nos tomaron la delantera de una manera inobjetable y contundente – en caso de que existiera alguna duda – y se consolidaron definitivamente como la tercer potencia de Concacaf. Eso, aunque nadie lo dijera, dolió y mucho.

Y fue justo el reciente nombrado capitán del barco Hondureño para el proceso rumbo a Rusia 2018, uno de los motivos más importantes por la que “ellos SI” pudieron trascender en Brasil. Hablo de Jorge Luis Pinto Afanador, hoy director técnico de la selección nacional de Honduras. Un hombre que con mucho temperamento, disciplina y dedicación, logro llegar a instancias inimaginables con una selección modesta en una Copa del Mundo. Un tipo que puso a toda una afición implorarle que se quedara dirigiendo a su selección por cuatro años más, pero que por trueques del destino hoy está con nosotros. Y ese es precisamente el tema principal de esta columna.

Opino que uno debe siempre aspirar y luchar por ser el primero en todo, pero para hacer eso, primero hay que ir superando a los que estén más cercanos en la escala de niveles. Por ende, el enfoque hondureño debe ser en un inicio, ese tercer lugar en Concacaf que actualmente ostenta Costa Rica (hablo de logros generales en fútbol, no del actual Ranking FIFA). Por lo tanto, pienso que Jorge Luis Pinto es entre muchos candidatos, el único que contaba con los atributos necesarios para afrontar la actualidad del fútbol hondureño. Porque grandes entrenadores hay muchos, pero administradores de limitados recursos hay pocos. Y es que la dura realidad es que en este momento Honduras no cuenta con mucho talento individual, consecuentemente urgíamos de un técnico que fuera capaz de adaptarse a esta situación. Por suerte el colombiano lo es, y sabe cómo trabajar ante la falta de aptitud individual; contrarrestándola con disciplina, mentalidad ganadora, orden colectivo, y orden táctico.

A consecuencia, considero la adquisición del Profesor Pinto como un enorme acierto en términos generales, porque muchos países pretendieron tenerlo y no pudieron. Pero también y más importante aún, es un GOL a ese acérrimo rival tan mencionado en los párrafos anteriores: Costa Rica. Es un disparo de 30 metros de distancia que se cuela en un ángulo superior de la portería de ese perpetuo contrincante futbolístico y se va al fondo de la red, convirtiéndose en un golazo en contra de los mismos. Es una baja sensible para ellos y un fichaje bomba para nosotros, en este permanente partido de fútbol que nos encontramos siempre disputando. El problema es que este gol es apenas el descuento, el primero que nos acerca en el marcador en un partido que al medio tiempo los ticos nos ganan por goleada. Pese a eso, me mantengo optimista. Me conservo con una actitud positiva hacia el futuro del fútbol hondureño, considerando que esta anotación es un buen comienzo para buscar el crecimiento, el cambio de mentalidad, y el desarrollo futbolístico. Un buen comienzo para que poco a poco Honduras vaya edificando la remontada. El partido lo estamos perdiendo, sí, pero falta el 2015 y años por venir. Y de la mano de Jorge Luis Pinto, falta el segundo tiempo.

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