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¿Y el orgullo?

Creo que me tarde mucho en redactar esta columna, pero quizás esa tardanza término siendo para bien; ya que de haberla hecho en aquel entonces, pude haber dicho cosas indebidas en la calentura del momento. Voy a retroceder 24 días al amistoso Honduras – Venezuela que marcó el inicio del proceso de la H bajo el mando de Jorge Luis Pinto. Esa noche Honduras arranco el partido con una dinámica e idea de juego muy diferente a la que se le vio con los entrenadores anteriores. Sin embargo, también fue evidente la falta de cohesión del conjunto en el poco espacio de trabajo obtenido. Falto profundidad ante una inteligente Venezuela que simplemente – y sin hacer mucho – nos esperó y nos contragolpeo. Nos hizo uno, y otro, y después otro.

Caíamos 0-3 en casa cuando de la tribuna se desemboco un bochornoso y burlesco “ole” desde la grada del estadio Olímpico cada vez que Venezuela tocaba la pelota. Y parecía que cada vez se hacía más fuerte, hasta que cayó el gol del descuento de Honduras, y luego casi al final el 2-3. Al día siguiente debatimos esto en Sporticket Radio con mis compañeros en cabina y nuestros oyentes; y para mi sorpresa, yo era el único lamentando enérgicamente lo ocurrido. Algunos asentían levemente a lo que decía pero no me apoyaban al 100%. Otros justificaban, y otros incluso aplaudían lo sucedido. Para resumir el cuento, parecía que a nadie le molestaba más de la cuenta que a los Hondureños nos guste humillarnos entre nosotros mismos. Algunos hasta justificaban el hecho argumentando que “pasa en todos lados”, que “en México también ha pasado”, o que “es normal”, y cualquier cantidad de excusas baratas para defender lo indefendible.

Me parece bajo todo concepto injustificable el hecho de humillar a los nuestros de esa forma. Peor aun siendo un partido amistoso, con entrenador y jugadores nuevos, ¡y en el PRIMER partido! Tenemos que entender que en ningún partido jugamos solos, que se puede empatar, perder, o ganar. También debemos dejar de pensar que lo que hacen en México es palabra de Dios. La selección Mexicana fue en cierta ocasión burlada por los suyos en un punto de la eliminatoria pasada en el que la paciencia de la afición de ellos se colmó, pero solo después de una terrible racha de MUCHOS partidos importantes con malos resultados. Y de todos modos no es un buen ejemplo a seguir.

Gritarle “ole” a nuestra propia selección cuando no se le dan las cosas en un duelo, insultarla, o hacer “memes” denigrándola no nos hace más inteligentes. Tampoco nos hace más cultos, ni más “exigentes”. Todo lo contrario, quien se burla de lo suyo (por mas malo que pueda ser) es alguien sin orgullo, sin amor propio. Pudieras vivir en la casa más fea del mundo, y no lo andarías pregonando a los cuatro vientos solo porque “es la verdad”. No hay coherencia en eso. Se entiende que la gente hace un esfuerzo para ir al estadio, transportarse y pagar un boleto. Pero hay otras formas de exigirles a nuestros equipos que no caen en el oprobio de un jugador que también es un empleado que vive de eso y hace lo mejor que puede. Lo entendería si se hubiera visto un equipo jugando con pereza, sin querer ganar ni sudar la camiseta nacional. Pero no fue ese el caso, los jugadores esa noche mostraron actitud pero no fueron capaces de transformar eso en efectividad.

Para concluir quiero hacer valido mi punto mostrando modelos de países que si son de primer mundo futbolístico, y a quienes si vale la pena tomarles el ejemplo para intentarlos imitar. El primero viene del actual campeón del mundo, Alemania; en donde el Borussia Dortmund se encuentra peleando descenso y pasando por los peores momentos de su historia. Este fue el mensaje que expusieron sus aficionados en uno de los partidos: “Y cuando te caigas, yo estaré a tu lado” –

dortmund

INMEJORABLE manera de exigir a sus jugadores. ¿Quién va querer defraudar a una afición tan noble?

Y el último viene del otro finalista del mundo y actual sub campeón, Argentina. Adjunto video del Newells Old Boys, equipo sufrido de aquel país que solo ha ganado 2 títulos en los últimos 22 años: Perdían 1-0, y cuando recibieron el segundo gol en contra comenzaron a cantar “Y más te aliento si vas perdiendo “.

Por último, les recuerdo a los Sampedranos que la selección dejo de jugar en la capital por que no se sentía cobijada por el aficionado de Tegucigalpa. Hay que ser exigentes, sí; pero nunca cayendo en la humillación propia. ¡No permitamos que esto pase en San Pedro Sula! ¡Tengamos ORGULLO!

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