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La Sub 20 y su fracaso en Nueva Zelanda

Voy a comenzar esta columna indicando que yo fui de los que pensó que la selección sub 20 de Honduras haría historia en esta copa mundial de la categoría. Luego de ver el grupo (no fácil, pero accesible) en el que caímos, y conociendo de las buenas individualidades con las que contaba este equipo; llegue a creer que con el tiempo de trabajo que sobraba previo a la competición se podría armar un buen grupo de jugadores que funcionara bien como conjunto y no solo individualmente. Meses antes de la justa mundialista, esta selección tuvo la que posiblemente fue la mejor preparación de la historia de una selección menor precedente a una copa del mundo. Se viajó a Europa y Sudamérica, donde se jugó con selecciones de la dimensión de Brasil y Uruguay. Con los brasileros jugamos uno y lo ganamos (1-0), con los charrúas ganamos uno (2-1) y perdimos otro (5-0). Se le gano a Catar y a Nueva Zelanda, adicionalmente. Los resultados eran alentadores, pero no supimos del “como” se consiguieron ya que no hubo transmisión de ninguno de esos partidos. Llegó la prueba de fuego en el debut ante Uzbekistán y nos pudimos dar cuenta que en dos años de trabajo y más de 40 partidos internacionales, Honduras nunca logro consolidar un equipo funcional. Se ganó, si, pero en base a individualidades. Dos goles de tiro libre y dos goles en donde Bryan Róchez con un poco de fortuna y potencia se metió entre las defensas contrarias y logro definir bien. Honduras, como equipo, seguía siendo el mismo conjunto que jugó el pre mundial. Con problemas defensivos y con poca cohesión para atacar. El resto de la historia para que recordar, un primer tiempo displicente y fatídico en donde Honduras sepulto sus esperanzas de clasificar ante un equipo que no existe como Fiyi. Ya contra Alemania no había nada que hacer, ese no era el partido en donde debíamos clasificar.

¿Y primer el culpable quién es?

Esta es la parte más importante. No hay que llorar sobre la leche derramada, pero si hay que reparar en las cosas para que no nos vuelvan a ocurrir. A mi criterio, aquí hay culpa compartida, pero la mayor parte se la lleva Jorge Jiménez. ¿Por qué? Dos razones principales:

  1. Incapacidad técnica. Fue incapaz de hacer jugar bien al futbol a una generación aceptablemente talentosa de jugadores, dos de ellos en el extranjero y muchos de los demás ya en primera división. Nunca se vio la mano del técnico en un equipo que con el paso del tiempo no mostro evolución, aun con la calidad de fogueos que se tuvo junto con el tiempo de trabajo del que se gozo.
  2. No convocó a los mejores jugadores disponibles. A la guerra se va con las mejores armas, y él se dio el lujo de dejar al margen a elementos como Bryan Velásquez y Jonathan Rubio. A Bryan Velásquez por supuesta “mala actitud”, y a Jonathan Rubio por capricho y deshonestidad (escribiré una columna específica sobre el caso Rubio más adelante). En el caso de Bryan (suponiendo que hay una actitud incorrecta del jugador) lo más fácil es separarlo y dejarlo fuera del grupo, eso cualquiera lo hace. Pero es en situaciones como esas donde se mira el carácter y capacidad de un técnico para lidiar con un muchacho menor de 20 años. El no lo tuvo con este muchacho que es una de los jóvenes prospectos más interesantes del futbol Hondureño; y como si fuéramos potencia y nos sobraran los jugadores de talento, lo desecho sin más trámites.

¿Y el segundo culpable?

La federación de futbol, por sencillamente no poner a la gente que tiene que poner en cargos tan importantes. Jorge Jiménez no tiene el recorrido en primera división como para otorgársele la responsabilidad de una selección de jugadores que esta a pelo de convertirse en el futuro inmediato del futbol nacional. Hay muchos otros técnicos en el ámbito nacional con más méritos y trayectoria para hacerse cargo de un puesto como este. ¿Porque lo ponen ahí entonces? No sé. No tengo ni idea. Tal vez es porque sencillamente son poco inteligentes para elegir, tal vez simplemente buscan ahorrar en un DT que al no tener tanto recorrido, no va a devengar un muy alto salario. O tal vez simplemente está ahí porque las cosas en el futbol Hondureño no se manejan con honestidad, y cada quien pone a su “alero” donde más le convenga.

Concluyo otorgándole la última y más baja cuota de responsabilidad a los jugadores, reconociendo que a pesar de lo mal dirigidos que estaban, al final también son ellos los que deciden. Ellos también fallaron garrafalmente en ese nefasto primer tiempo contra Fiyi.

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