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Honduras y Rio 2016.

La columna de hoy va dedicada a la selección nacional sub 23, que el próximo viernes dará inicio a su camino rumbo al sueño de poder estar en las Olimpiadas de Rio de Janeiro 2016. Desde la primera vez que nos clasificamos a unos Juegos Olímpicos, hemos estado en tres de las últimas cuatro Olimpiadas; fuimos campeones en el 2000 y 2008, sub campeones en el 2012, y terceros en el 2004. Como pueden ver, a Honduras no le han venido mal estos torneos pre-olímpicos en los últimos años.

¿Pero cuál es la actualidad de esta generación sub 23? ¿Tenemos material  humano para soñar en grande? La respuesta es un signo de interrogación. La representación catracha arrancara su travesía contra Haití, luego se enfrentara a Costa Rica, y cerrará contra la selección mexicana el miércoles por la noche. Lamentablemente, y esperando estar equivocado, lo que he visto de esta selección es que es un equipo muy flojo en defensa, con  poco orden táctico, y pocos referentes con la capacidad de brindar seguridad y solides atrás. Hablo meramente de la defensa, que no cuenta con un líder nato en la zaga central, un “jefe”  que mande y ordene al equipo dentro del campo, por ejemplo.

Encima de eso, la mala suerte se nos ha pegado como chicle, pues el lateral izquierdo titular – Bryan García – se lesionó recientemente y se perderá el torneo. El jugador venía siendo preparado por Jorge Luis Pinto hasta en la selección mayor, se invirtió mucho tiempo en él y no lo podremos tener en la disputa por el boleto a Río. En la media cancha, por otro lado, la cosa no pinta tan mal. Nombres como Bryan Acosta, Oscar Salas, Jhow Benavides, y Rodolfo Espinal, dan cierta esperanza de tener un medio campo solido y capaz. En ataque el referente será inobjetablemente Anthony el “Choco” Lozano, acompañado por otros experimentados en primera como Albert Ellis y Kevin Lopez.

Y ahora viene la parte más triste del caso: si bien de antemano conocíamos que la mayor debilidad de esta selección era la defensa, también contábamos con que en ataque teníamos un poderío ofensivo importante, y un jugador de talla específica que ningún rival en el área tiene. Me refiero a Andy Najar, mejor  jugador  Hondureño de la actualidad con recorrido en eliminatorias mundialistas, Londres 2012, Brasil 2014, Liga Belga, Europa League, y Champions League a sus espaldas. Es decir, contar con Andy Najar representaba el lujo de poseer al mejor jugador de la competición; ese que en cualquier momento o circunstancia de un partido podía marcar una diferencia capaz de definir una clasificación.  Y no lo vamos a tener, por un problema de entendimiento entre su equipo y la federación que no se ha aclarado aun.

A esto se suma la baja de Bryan Rochez, Deybi Flores, Michael Chirinos, y Jhonatan Rubio, que tienen calidad y se desenvuelven bien en sus equipos, pero que por algún motivo y por decisión técnica, no fueron tomados en cuenta. Cabe también agregar la enorme incapacidad de parte de Fenafuth para gestionar este tipo de situaciones. Me parece increíble que Alfredo Hawitt, en su poderosa condición de presidente de Concacaf, no pueda levantar el teléfono y hacer una llamada, o en el más extremo de los casos viajar (si de todos modos a cada rato viajan) para convencer a un equipo como Orlando City para prestar a Rochez por un par de semanas aun sin ser fecha FIFA.

Concluyo: nuestra defensa deja dudas y nuestro poder en ataque no es el mejor que podía ser. Esto tampoco quiere decir que ya estemos eliminados, aun con lo que llevamos se puede conseguir la clasificación. Pero me queda claro que estamos partiendo hacia la guerra sin nuestras mejores arma. Y eso, sin duda, es dar ventajas al rival.

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